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    July 02

    LEVANTATE

     

     

    LEVANTATE DE ESA TRISTEZA

     


    " Asi que, hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciéndo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en El Señor no es en vano  "

    ( 1-Corintios 15:58  ) 

    Que día tan difícil te ha tocado vivir hoy !!

    y has dicho :

    Oh, Santo Dios del cielo,

    Oh, Santo Dios de Israel,

    Oh, Santo Dios de mi corazón !!

    Dios mío!! 

    Tú corazón, se ha derretido en llanto, y los deseos de vivir se ven obligados a disminuirse por la gran aflicción que te ha cubierto.

    Como una nube espesa llegó a tu alma, cargada de negativismo y de pronto te viste sobre un mar en donde las aguas de la desolación son interminables. Todo esto te ha puesto debajo de una nube que te amenaza con dejar caer los rayos de la duda sobre tu alma herida y considerar que todo el camino que has seguido en pos de Cristo, ha sido en vano.

    La Palabra de Dios, nos dice que debemos estar firmes y constantes, pero se aplica ahora mismo para tu vida, ya que es ahora cuando la debes vivir, porque cuando las cosas marchan bien, es muy fácil ser constantes, es algo asi como cuando en tu vehículo, tienes el tanque de gasolina lleno, entonces no hay de que preocuparse, en cambio si únicamente tienes un galón en el tanque y ya no tienes más dinero para ir a la estación de gasolina, y  debes hacer un viaje de 100 millas, alli si las cosas cambian terriblemente, todo tu organismo se ve afectado ante la imposibilidad.

    Pero es ante esas situaciones de la vida, cuando Cristo nos pide ser constantes, ante la pobreza, la soledad, la desgracia, la traición y los mares de incertidumbre y de inseguridad que encontramos en el camino.

    Dios nos dice que nuestro trabajo no es en vano, y para todo el que se mantiene firme y constante, le promete un crecimiento en todos los aspectos. Los días de desolación serán disipados y en forma milagrosa, vendrán los mejores días para tu vida, con una restauracián en todas las áreas que habias visto afectadas.

    Vuelve a tus momentos de oración, entona himnos cuando estés a solas, asiste a la iglesia, lee la Palabra de Dios, y confía cada día, aunque veas todo oscuro, pero tú galardón está en camino.

     Oración:

    Padre Santo, te rogamos por todos tus siervos que se encuentran muy cansados en el camino, sin posibilidades de avanzar, sin recursos y sin fuerzas.

    Envíales una porción maravillosa de tu amor, prosperidad y levantalos,

    Llévalos en tus brazos y brindales tú consuelo,

    en el nombre de Cristro Jesús, amén. 

     
     
     
    June 25

    PREMIO

    EL ESPACIO DE ALICIA
    "UN ESPACIO PARA COMPARTIR CON
    LA GENTE QUE ME QUIERE..."
     RECIBE EL PREMIO
     
    "BRILLANTE WEBLOG 2008"
     
     
      
     
     
     
     
      En esta ocasión Alicia Nardini recibe este galardón
    de la mano de un hermano de corazón,  hombre de fé, lleno de sabiduría
    y grandes valores
    Ver espacio
     
     
    Su nombre es RIOSETA.
    Y a través de su "espacio" podemos encontrar un lugar que nos de luz y paz 
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    A su vez "ALICIA",
    posesinado de las prerrogativas que le concede el hecho de ser premiado,
    otorga este galardón a los siguientes "espacios" por ser sitios de amor y  libertad,
    y hermoso diseño!!!:
        Ver espacio                       Ver espacio                    Ver espacio                    Ver espacio    
        Un refugio                        RAFA Sueños de                 Virgen Maria                Y Yo rogaré al
        para el alma                      un Corazón                                                         Padre y ....
     
                             
                           Ver espacio                         Ver espacio                    Ver espacio                    
                       Observa lo que                          RICARDO                       Angel Atacho -
                       Jesucristo hizo ...                                                           Angel de Dios
     
     
     
     
     
                                                                             
     
     
    Todo ello para premio y estímulo, si cabe, de los mismos.
     
     
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    LAS BASES DEL PREMIO ESTABLECEN LO SIGUIENTE:
     
    Al recibir el premio se ha de escribir un "post" mostrando el premio.
    Se ha de citar el nombre del Bolg o Web que lo da
    y enlazarlo al "post" de ese Bolog o Web que te nombra ganador.
    Elegir un mínimo de siete Blogs que crees destacan por su temática y/o diseño
    Escribir sus nombres y los enlaces a ellos.
    Avisarles de que han sido premiados con premio Billante Weblog 2008.
    Exhibir el premio con orgullo haciendo enlace al "post" que tu escribes sobre él.
    (Este último apartado es opcional)
     
     
     
     
                                         
     
    June 24

    LA VIGA...

    La mota en el ojo ajeno

    I. En cierta ocasión, el Señor advirtió a los que le escuchaban: ¿Por qué te fijas en la mota del ojo de tu hermano, y no ves la viga que hay en el tuyo? O ¿cómo vas a decir a tu hermano: deja que saque la mota de tu ojo, cuando tú tienes una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás sacar la mota del ojo de tu hermano. Una manifestación de humildad es evitar el juicio negativo, y frecuentemente injusto, sobre los demás.

    Por nuestra soberbia personal, las faltas más pequeñas que afectan a otros se ven aumentadas, mientras que, por contraste, los mayores defectos propios tienden a disminuirse y a justificarse. Es más, la soberbia tiende a proyectar en los demás lo que en realidad son imperfecciones y errores de uno mismo. Por eso aconsejaba sabiamente San Agustín: «Procurad adquirir las virtudes que creéis que faltan en vuestros hermanos, y ya no veréis sus defectos, porque no los tendréis vosotros».

    La humildad, por el contrario, ejerce positivamente su influjo en una serie de virtudes que permiten una convivencia humana y cristiana. Solo la persona humilde está en condiciones de perdonar, de comprender y de ayudar, porque solo ella es consciente de haber recibido todo de Dios, y conoce sus miserias y lo necesitada que anda de la misericordia divina. De ahí que trate a su prójimo –también a la hora de juzgar– con comprensión, disculpando y perdonando cuando sea necesario. Por otra parte, nuestra visión de las acciones de otros será siempre muy limitada, pues solo Dios penetra en las intenciones más íntimas, lee en los corazones y da el verdadero valor a todas las circunstancias que acompañan a una acción.

    Debemos aprender a excusar los defectos, quizá patentes e innegables, de quienes tratamos a diario, de tal manera que no nos separemos de ellos ni dejemos de apreciarlos a causa de sus fallos o incorrecciones. Aprendamos del Señor, que «no pudiendo de ninguna forma excusar el pecado de quienes le habían puesto en la cruz, trata sin embargo de aminorar la malicia, alegando su ignorancia. Cuando no podamos nosotros excusar el pecado, juzguémosle a lo menos digno de compasión, atribuyéndolo a la causa más tolerante que pueda aplicársele, como lo es la ignorancia o la flaqueza».

    Si nos ejercitamos en ver las cualidades del prójimo, descubriremos que esas deficiencias en su carácter, esas faltas en su comportamiento son, de ordinario, de escaso relieve en comparación con las virtudes que posee. Esta actitud positiva, justa, ante quienes tratamos habitualmente, nos ayudará mucho a acercarnos más al Señor, pues creceremos en mortificación interior, en caridad y en humildad. «Procuremos siempre –aconsejaba Santa Teresa– mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros, y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados. Es una manera de obrar que, aunque luego no se haga con perfección, se viene a ganar una gran virtud, que es tener a todos por mejores que nosotros, y comiénzase a ganar por aquí el favor de Dios».

    Ante las deficiencias de los demás, incluso ante los mismos pecados externos (murmuraciones, faltas de laboriosidad...), hemos de adoptar una actitud positiva: rezar en primer lugar por ellos, desagraviar al Señor, ejercitar la paciencia y la fortaleza, quererles y apreciarles más, porque más lo necesitan; ayudarles lealmente con la corrección fraterna.

    II. El Señor no despidió a los Apóstoles ni dejó de apreciarlos porque tuvieran defectos. Estos han quedado bien reflejados en los Evangelios: en aquellos primeros momentos de su entrega al Señor, a veces vemos que se mueven por envidia, que tienen sentimientos de ira, que ambicionan los primeros puestos...; en esas ocasiones el Maestro les corrige con delicadeza, tiene paciencia con ellos y no deja de quererles. Enseña a quienes iban a ser los transmisores de su doctrina algo vital, en la familia, en el trabajo... en la Iglesia entera: el ejercicio, con obras, de la caridad.

    Amar a los demás, con sus defectos también, es cumplir la Ley de Cristo, pues toda la Ley se resume en un solo precepto, en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, y no dice este mandamiento de Jesús que se ha de amar solo a quienes carecen de defectos o a quienes tienen determinadas virtudes. El Señor nos pide que sepamos apreciar en primer lugar, porque la caridad es ordenada, a quien Dios ha puesto a nuestro lado por razones de parentesco, de trabajo, de amistad, de vecindad... Esta caridad tomará acentos y notas particulares según los lazos que nos unan, pero en todo caso nuestra actitud ha de ser siempre abierta, amistosa, con deseos de ayudar a todos. Y no se trata de vivir esta virtud con personas ideales, sino con quienes habitualmente convivimos, trabajamos o encontramos en la calle a la hora de mayor tráfico, o cuando los transportes públicos van sobrecargados. A veces nos hallaremos –quizá en el mismo hogar, en la misma oficina– a personas que tienen mal carácter o están algo enfermas o cansadas, o son egoístas y envidiosas... Se trata de convivir, de apreciar y de ayudar a esas personas concretas y reales.

    Ante las faltas del prójimo, la respuesta del cristiano es comprender, rezar y, cuando sea oportuno, ayudar a través de la corrección fraterna, que recomendó el mismo Señor y que se vivió desde siempre en la Iglesia.

    Esta ayuda fraterna, por ser fruto de la caridad, ha de hacerse humildemente, sin herir, a solas, de forma amable y positiva, haciendo comprender a ese amigo, a ese colega, que aquello daña a su alma, al trabajo, a la convivencia, a su debido prestigio humano. El precepto evangélico supera con mucho el plano meramente humano de las convenciones sociales y de la misma amistad si se funda solo en criterios exclusivamente humanos. Es una muestra de lealtad humana, que evita toda crítica o murmuración a espaldas del interesado. ¿Nos comportamos así nosotros? ¿Ejercitamos de hecho esta recomendación que tiene su origen en el mismo Cristo?

    III. Si tomamos como norma habitual no estar pendientes de la mota en el ojo ajeno, nos será fácil no hablar mal de nadie. Si en algún caso tenemos la obligación de emitir un juicio sobre una determinada actuación, sobre el proceder de alguien, haremos esa valoración en la presencia del Señor, en la oración, purificando la intención y cuidando las normas elementales de prudencia y de justicia. «No me cansaré de insistiros –solía repetir San Josemaría Escrivá– en que, quien tiene obligación de juzgar, ha de oír las dos partes, las dos campanas. ¿Por ventura nuestra ley condena a nadie sin haberle oído primero y examinado su proceder?, recordaba Nicodemo, aquel varón recto y noble, leal, a los sacerdotes y fariseos que buscaban perder a Jesús».

    Y si tenemos que ejercer la crítica, esta ha de ser siempre constructiva, oportuna, salvando siempre a la persona y sus intenciones, que no conocemos sino parcialmente. La crítica del cristiano es profundamente humana, no hiere y conserva incluso la amistad de quienes nos son contrarios, porque se manifiesta llena de respeto y de comprensión. El cristiano, por honradez humana, no juzga lo que no conoce, y cuando emite un juicio sabe que este debe tener siempre unos requisitos de tiempo, de lugar y con los matices oportunos, sin lo cual se podría convertir con facilidad en detracción o difamación. Por caridad, y por honradez, tendremos cuidado de no convertir en juicio inamovible lo que ha sido una simple impresión, o en transmitir como verdad el «se dice» o la simple noticia sin confirmar, y que quizá nunca se confirme, que daña la reputación de una persona o de una institución.

    Si la caridad nos lleva a ver los defectos de los demás solo en un contexto de virtudes y de cualidades positivas, la humildad nos conduce a descubrir tantos errores y defectos en nosotros mismos que nos moverán, sin pesimismos, a pedir perdón al Señor, a comprender que los demás tengan alguno y a poner empeño por mejorar. Y, para esto, debemos aprender a recibir y a aceptar la crítica honrada de esas personas que nos conocen y aprecian. «Signo cierto de grandeza espiritual es saber dejarse decir las cosas: recibirlas con alegría y agradecimiento». Por el contrario, es propio de personas que se dejan llevar por la soberbia no tolerar ninguna advertencia, la excusa o la reacción contra quien, llevado de la caridad y de la mejor amistad, les quiere ayudar a superar un defecto o a evitar que repitan un mal proceder.

    Entre los muchos motivos para dar gracias a Dios, ojalá podamos contar también con el de tener personas a nuestro lado que sepan decirnos oportunamente lo que hacemos mal y lo que podemos y debemos hacer mejor, en una crítica amiga y honesta.

    La Virgen Santa María siempre supo decir la palabra adecuada; jamás murmuró, muchas veces guardó silencio.

    ¡ Dios te bendiga !

    ALICIA.

     

    Fuente:  Colección "Hablar con Dios" por Francisco Fernández Carvajal, Ediciones Palabra.

    June 23

    AGOBIO

     

     CRISTOPREDICA.gif picture by RosaSonrisa

    AGOBIO


        Este pasaje suele titularse “abandono en manos de la Providencia”, o “la confianza en el Dios que nos cuida”.
        Al estudiar un poco el texto, se encuentra uno páginas y páginas (y libros enteros) dedicados a intentar explicar algo que parece chocar con nuestra percepción de las cosas. ¡Hay tantos que no tienen qué comer o con qué vestirse” y que duran menos que la hierba que hoy está en el campo y mañana se seca...

        No es éste el lugar (ni hay espacio para ello) de entrar en estas cuestiones teológicas, con todo lo importantes que son. Sí que creo conveniente resaltar que estas palabras (como todo el sermón del monte, del que forman parte), no las dirige Jesús a la gente en general, sino a la comunidad de discípulos que le escuchan, para marcar una prioridad: El Reino y la justicia.
    Por otra parte, conviene recordar que la Providencia de Dios no salva a Jesús del rechazo, las calumnias, y la propia muerte; como tampoco evitarán a san Pablo los naufragios o a Pedro morir por el evangelio. No se entiende el cuidado de Dios como un “allanar los caminos” y “suprimir dificultades” a los suyos. No consta que cuando Jesús y los doce andaban arrancando espigas para comer un sábado, les cayese del cielo algún tipo de maná...

        De lo que me he caído en la cuenta en la lectura de este texto es que la palabra “agobio/afán” y sus variantes se repite hasta 7 veces. Y me resulta muy significativo en estos tiempos en que las agendas se abarrotan tanto, y que haya compromisos y proyectos (personales y de grupos) fijados para dentro de un año o más tiempo. Esto podría tomarse como “previsión”, no improvisar, tener ilusión, preparar las cosas con tiempo para hacerlas mejor... En algunos casos es así.

        Pero mirándome a mí mismo, tengo la sensación de que andamos muy agobiados con el “tengo que”: llamar por teléfono a, reunirme con, preparar no sé qué, leer, visitar, hacerme un chequeo, ordenar lo que sea... como si nuestro “valer” fuera directamente proporcional a nuestras ocupaciones.
        Parece como si necesitáramos tener todo lleno y ocupado, y además decirlo a todo el que se nos pone por delante. Parece que así somos más importantes (o nos lo creemos). A la vez, el estrés y la sensación de vacío es muy común. Como si todas esas cosas nos sirvieran, sobre todo, para no pensar en su auténtico valor y sentido. Y lo difícil que nos resultaría priorizarlas y suprimir algunas de ellas, no porque nos cuesten o no nos apetezcan... sino porque se nos escapa la vida entre las manos. No recordamos la conversación que hemos tenido; no nos hemos enterado del periódico que hemos leído (y rara vez reflexionado y contrastado); hemos estado en un sitio... mientras teníamos la cabeza en otro; nuestras conversaciones se hacen con prisa y a menudo con superficialidad... Pero a la vez no tenemos tiempo para “fijarnos” en las aves del cielo y los lirios del campo, ni para “fijarnos” en los que viven con nosotros al lado y tal vez sorprenderles con algún detalle. No encontramos “hueco” para estar a solas con nosotros mismos y con Dios...

        Creo que todo esto, en buena medida, se debe a no tener “un centro”. El saber lo que es realmente importante, y por serlo, cómo queremos vivirlo. Y saber, a la vez, renunciar a otras cosas que nos “descentran” de lo principal. ¡Cuánto necesitamos aprender a decir “no” sin tener cargo de conciencia! Y además no nos parecería tan trascendental cuando algunas no nos salgan como queríamos, o simplemente no las hagamos. Nos resultaría más difícil tambalearnos, estresarnos y agobiarnos, y nos sentiríamos menos imprescindibles.

        Jesús tenía mucho que hacer: Salvar el mundo, hacer llegar su palabra a todos, preparar a fondo a sus discípulos, curar a las gentes, atenderlas en sus necesidades... y la responsabilidad de que nadie iba a hacer lo que a él le tocaba. Y nos dice: No os agobiéis... Que lo primero en vuestra vida sea buscar el Reino y su justicia. Lo más importante es encontrarse con Dios, dejarse afectar por Él, unirse a su proyecto de justicia para todos. Es éste un signo identificativo para sus discípulos: Trabajar por el evangelio y no agobiarse por las cosas que se agobian los que no creen nada más que en esta vida y lo que se ve. Comer y beber y vestirse.
        Nosotros tenemos claro que lo que merece la pena (es una “inversión a largo plazo”) es tener un tesoro en el cielo... que se consigue “invirtiendo” aquí en la tierra nuestro tiempo, energías, corazón y prioridades... en los pobres, los que sufren, los que tienen hambre, los que trabajan por la paz...
    ¡Pues eso! Me lo aplico a mí mismo... ¡Uf!.


    (Reflexión de:Enrique Martínez cmf )
     
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    June 15

    PARA MI PADRE

    Felicidades papá
     
    Hola Pa, Feliz Día! aunque a mi lado ya no estás
    Hace mucho que no puedo disfrutarte
    y con un beso decirte: "¡Feliz Día Papá!"
    Cuando supe que te ivas no podía imaginar
    que te extrañaría tanto, que tanto te iva a llorar.
    Se por fe que algún día nos volveremos a encontrar
    y una vez más tu sonrisa me volverá a iluminar.
    Extiende tu mano papi, volveme a acariciar
    decime que soy tu nena tan siquiera una vez más!
    Abrazame un ratito, dame tu fuerza y valor
    necesito tu consuelo, necesito tu calor.
    Hoy te pida perdon por dejar el tiempo volar
    y perdernos de momentos que nunca más volverán.
    Gracias Pa por enseñarme el valor de la amistad,
    que hay que confiar en la gente y nunca mirar atrás.
    Gracias por aprender a tu lado el coraje de vivir,
    por enseñarme a valorar la honradez y la verdad,
    y aceptar el sufrimiento con aceptación y humildad, 
    por dejarme la enseñanza de luchar hasta el final
    sin que las pruebas apaguen la misión de continuar.
    Hoy quiero dejarte esta rosa... te acordas?
    amarillas te gustaban, nunca lo voy a olvidar.
    Y cuando Dios nos permita volvernos a encontrar
    le pediré que me deje tu mirada contemplar
    y cubrirte con los besos que mi alma para tí guardará.-
    Te amo Papá! Alicia.-
    June 10

    Amiga, vence en Cristo!

     

    am-divider16.png picture by judaporsiempre

     

    ¿Como el internet puede cambiar tu vida?
     
    Esta es una historia que quiero compartirles, en muchos hogares esta sucediendo tambien esta historia, o sino esta por ocurrir.
     
    Esta mujer cuenta:
    Mi vida era tranquila con mi esposo, un hombre trabajador, todos los fines de semanas llevábamos a los niños al parque. Teníamos un amor estupendo, una vida tranquila, él era todo para mí, no me importaba lavar ajenos, tener que preparar comidas para otras personas, éramos felices, hasta que un día llegó con un PC.
     
    Desde ese día ya no se acostaba, se pasaba noches enteras chateando y mirando pornografía.
    Ya no era la persona que había conocido, era llegar del trabajo, comer y encender su computadora Le pedía que subiera a nuestro cuarto para hablar de muchas cosas que hablan los matrimonios, pero nada, no subía hasta que se dormía de sueño, acostándose en la madrugada.
    Un día me senté en el pc y fui abriendo archivos con ayuda de una amiga mía que entendía más de estas cosas, yo sólo era dueña de casa, no sabía de tecnología. Grande fue mi sorpresa al descubrir toda la basura que tenía en su computadora, vi como me era infiel con otras personas mientras que yo tenía que dormir para levantarme de madrugada a atender nuestro negocio de comida.
    Me sentí tan traicionada que le borré todo del pc, ya se imaginaran lo que pasó. Después del escándalo nos empezamos alejar, no tardó nada en comprarse un nuevo pc pero esta vez no dije nada, nuestra relación ya estaba deshecha, yo era muy infeliz.
    Que tremendo esto que tambien esta pasando dentro de los hogares.
    Muchas mujeres toman decisiones de que si el lo hace yo tambien lo voy hacer, "ojo por ojo diente por diente"
    Mujer no permitas que el enemigo destruya tu vida, y la de tu hogar,  destruya tus hijos, o te quite las bendiciones que son tuyas por que Dios te las ha dado,. Tampoco permitas que en tu vida aniden pensamientos de derrota, ni argumentos negativos, Dios te ha bendecido con toda bendicion espiritual por medio de Cristo.
    Levantate como Debora y pelea la buena batalla de la Fe, pero no pelees con tu esposo, con tus hijos, con tus vecinos, tus amigos, tus hermanos, ellos no son tus enemigos, tus enemigos son de acuerdo a la la palabra de Dios, el mundo, satanas y tu carne.
    Humillate delante de la presencia de Dios como dice el Salmo 69.13 Pero yo a ti oraba, oh Dios, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame.
    Espera la voz del Espiritu Santo a tu espiritu cuando te de la orden de levantarte y usa las armas que son poderosas en Cristo Jesus para derribar fortalezas y argumentos y todo lo que se quiera levantar en contra del conocimiento de Dios y llevalo cautivo en el nombre de Jesus a la obediencia de Cristo 2 Corintios 10:3-5 3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.
     
    Decidete a que en mano de mujer entregue Dios la victoria, no estes llorando cuando todavia no se ha puerto nadie, no pongas punto final donde Dios ha puesto una coma, Jacob el padre de Jose, estuvo llorando mucho tiempo porque le dijeron una mentira y el creyo que su hijo lo habia devorado una bestia, Genesis 37.32 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días
    Dios mi amiga no abandono a Jose, su padre lloraba sin saber que su hijo estaba vivo y que aun cuando el estaba llorando, Dios ya lo habia hecho gobernador de Egipto.
     
    Jesucristo vencio en la cruz del calvario y por eso en El somos mas que vencedoras, Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2.13-15)


    Hay un canto muy hermoso que dice VENCIO, CRISTO VENCIO, VENCIO A TODA POTESTAD, AMEN.
     

    am-divider16.png picture by judaporsiempre

     

    May 28

    Levantate!!!

     

     

    Levántese y siga adelante

     Heme consumido a fuerza de gemir; Todas

    las noches inundo mi lecho, Riego mi cama con

    mis lágrimas...Apartaos de mi, todos los

    los hacedores de iniquidad; Porque

    El Señor ha oído la voz de mi llanto.

    Salmo 6:6,8

     

    Aún antes de estar completamente des-

    piertos, El Diablo está buscando engañarnos

     y está listo para sembrar pensamientos de derrota y confusión

    en nuestras mentes. Quiere que estemos sin esperanza,

    sin fe y con una actitud negativa. Definitivamente no

    quiere que seamos positivos al levantarnos. Quiere

    que manteganos una mala actitud, que seamos

    egoístas y nos centremos en nosotros mismos, llenos

    de odio, amargura, resentimiento, duda, increduli-

    dad y temor; que estemos enojados con todos.

     Pero gracias a Dios que a través de Cristo Jesús

    hemos sido redimidos de todos esos patrones nega-

    tivos. Podemos resistir al diablo y confiar en el

    poder de Dios para vivir victoriosamente hoy..

     

    May 27

    CREELE!

    mb.gif picture by judaporsiempre CREELE A DIOS
     
    ¿Te has puesto a pensar en dónde y cómo estarías si no le hubieras creído a Dios?
    Creo que la mayoría, sino todos, coincidimos con el pensamiento, hecho canción, que dice: “Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado, dónde estaría hoy si no me hubieses perdonado, sería como…” y aquí es donde cada uno de nosotros imagina cómo hubiera sido nuestra realidad.
    Sin embargo, gracias a Dios, creímos, confiamos en aquel que nos dio la vida eterna. De igual manera, no sólo necesitamos creerle a Dios (y confiar en él) para nuestra redención eterna, sino en cada vivencia de nuestro andar en fe.
    Mucha gente hoy en día, tiene el concepto de que Dios es tan santo, tan aborrecedor del pecado, que no puede tener gracia y misericordia; o viceversa, que siendo un Dios de amor, que es lleno de gracia y bondad no se enojará tanto y que pasará por alto el pecado. Nuestra mente no puede racionalizar el hecho de que Dios es santo, celoso, aborrecedor del pecado, y que es lleno de gracia y misericordia, que es amor.
    El no poder racionalizar esta verdad no nos permite muchas veces creerle a Dios a cabalidad. Pero así como debemos creerle a Dios cuando nos dice que él no puede ser burlado y que todo lo que sembremos vamos a cosechar (Gálatas 6:7-8), de igual manera necesitamos creerle cuando nos dice que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9) y que así como está lejos el oriente del occidente así alejó nuestras transgresiones. (Salmo 103:12)
    Quizás no podamos entenderle, pero sí podemos creerle. Todos necesitamos creerle a Dios. No importa en que punto de tu caminar te encuentres, en qué medida hacia la estatura de Cristo estés, todos necesitamos creerle a Dios.
    Cuando él te diga:
    Ven a mí, yo te haré descansar…. ¡Créele!
    Aborrezco la lengua mentirosa….. ¡Créele!
    No temas, yo estoy contigo, siempre te ayudaré.....¡Créele!

     

    ,

     

    May 16

    Vivir el día de hoy


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    Pienso que muchas veces nos preocupamos demasiado por vivir el futuro, pensando en lo que tenemos que hacer mañana, el mes próximo y aún peor, estamos preocupados por lo que vamos a realizar en los próximos años. No estoy diciendo que no planifiquemos semanal, mensual, y anualmente nuestros proyectos a realizar, eso está muy bien. Lo que quiero dejar claro es que no podemos estar preocupados y perdiendo la calma, la paz interior, y afectando a los nuestros por nuestras preocupaciones injustificadas. Al igual que yo, creo que has escuchado ese dicho popular que dice: "Cada día trae sus propios problemas" que, más que un dicho popular, es el mismo Señor quien lo dice en su palabra. Jesús es aún más especifico cuando nos dice en su Divina Palabra y con gran sabiduría: "Por eso les digo: No anden preocupados pensando qué van a comer para seguir viviendo o con qué ropa se van a vestir. ¿No es más la vida que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Miren como las aves del cielo no siembran, ni cosechan, ni guardan en bodegas, y el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que las aves? (Mateo 6:25-26). Cada día trae sus propios problemas, sus propios trabajos, sus propias luchas. Algunas son grandes y persistentes; otras son menores mas bien molestias; algunas son previsibles, otras totalmente inesperadas. De una cosa podemos estar seguros,  siempre habrá pruebas y problemas. De esto puedes estar bien seguro, no lo dudes. Pero recordemos lo que nos dice el Señor: "Vengan a mí los que se sientan cargados y agobiados, porque yo los aliviaré" (Mateo 11:28).
     
     A veces, uno cree que puede resolver sus problemas sin ayuda de nadie, y ni siquiera se le ocurre pedirle auxilio a Jesús; en otras ocasiones, simplemente queremos que el Señor haga desaparecer toda dificultad. Pero el secreto para que nuestros problemas se conviertan en oportunidades es encomendarse a Cristo y pedirle que El esté con nosotros en medio de las tribulaciones, dificultades y problemas. No es hacer una oración pidiendo que el problema desparezca lo que nos hará experimentar el poder de la gracia de Dios, es someternos a su santa voluntad y permitirle que obre en nosotros para su mayor honra y gloria; es abandonarnos en sus manos como El lo hizo: "Padre me abandono en tus manos has conmigo como quieras". Ríndete a los pies de Jesús y El hará contigo lo mejor que te convenga, puedes estar segura/o que nada malo quiere para ti. Y no olvidemos lo que nos dice San Juan Evangelista en su evangelio: "Yo soy la Vid y ustedes los ramas. Si alguien permanece en mí y yo en él, produce mucho fruto: pero sin mí no pueden hacer nada" (Juan 15:5).
     
     medida que dejas ir y dejas a Dios actuar, recuerda siempre que la presencia moradora de Dios en ti es tu fuente constante de esperanza y amor. Las afirmaciones siguientes de La Palabra Diaria te ayudarán a enfocar tu atención. Repítelas en silencio o en voz alta y siente que la paz de Dios te envuelve:
    • Dios es la fuente de bien ilimitado que me bendice continuamente.
    • Soy flexible al permitir que el plan de Dios surja y se desenvuelva.
    • Dejo ir y permito que mi fe en Dios me guíe.
    • Con una oración fervorosa y callada, dejo ir y permito que Dios sane mis relaciones personales.
    • Dejo ir y dejo a Dios actuar, sabiendo que la fuente de todo bien está a cargo.
     

    Transfiguración de Nuestro Señor

     Vieron el cielo por un rato y querían quedarse

    Meditaciones del mes de Mayo, Cuarto Misterio de Luz - la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor...

     

    Les hizo ver el cielo por un rato. Querían quedarse allí para siempre, pero no era aún el momento. En el cielo querremos quedarnos para siempre, y será verdad, y será posible.

    Los condenados querrán ir al cielo por un rato al menos, y no irán ni siquiera por un rato. ¡Qué mal se está aquí! Pero allí se quedarán eternamente, en el lugar donde no se ama y donde la infelicidad ha puesto su morada eterna. ¡Qué bien se está aquí! Cuando uno dice eso es porque lo siente.

    Aquellos tres apóstoles se decían a sí mismos y nos decían a nosotros: ¡Qué bien se está en el cielo! Todos los santos han tenido una experiencia semejante a la del Tabor, es decir, han gustado anticipadamente el cielo. Y todos han dicho lo mismo: ¡Qué bien se está aquí...!San Pablo: “Tengo por seguro que...” Santa Teresa; “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero”. San Ignacio de Loyola: “¡Qué miserable me parece la tierra cuando contemplo el cielo!” La aparición sirvió para fortalecerles en el momento de la prueba. En los momentos de dificultad y de dolor conviene recordar los momentos de luz. Las dificultades y problemas duran sólo esta vida, la felicidad del cielo nunca termina. Todos necesitamos esta motivación, este ángel de luz que nos sostenga en medio del dolor. Jesús quiso necesitarlo o simplemente lo necesitó en el supremo dolor, cuando sudaba sangre en Getsemaní. Quiso tener en la hora de su muerte a María como un nuevo ángel que le ofrecía su amor y su presencia para resistir hasta el final. Con cuanto mayor razón necesitamos nosotros la presencia de ese ángel.

    Dios se ha adelantado a dárnoslo en María Santísima, el mismo ángel que a Él le consoló como nadie en este mundo. Cuando uno experimenta a Dios tan intensamente, lo demás desaparece. Se quiere únicamente ser de Dios. Ser de Dios felizmente y para siempre. ¡Quién pudiera decirlo, sentirlo y que fuera verdad!: Soy de Dios, pertenencia suya, nada mío, todo de Él, esclavo, siervo, hijo, consagrado.

    Los santos lo saben, lo empezaron a saber desde este mundo, desde que se despojaron de sus ricas ropas y se vistieron el sayal del siervo. “Mi Dios y mi todo”, es una frase que decían en un suspiro de amor. Todos los santos han subido al Tabor desde este mundo, y antes de subir al Calvario. “Este es mi Hijo amado; escuchadle”. ¡Con qué amor diría el Padre estas palabras! Con parecido amor dice de los buenos hijos: “Éstos son mis hijos predilectos”: Los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Sed santos.

    Todos los caminos se han recorrido en busca de lo mismo: la felicidad; y de todos han vuelto sin respuesta muchos, muchísimos hombres; sólo los santos nos han dicho algo diferente: “no me arrepiento”. Luego, ¿han hallado lo que otros no? Tal parece. Son felices. Y, ¿por qué?. Porque han servido al mejor Señor que los ha convertido en reyes; porque han salido de su cueva a mejorar el mundo; han amado a su prójimo, han dejado atrás su sucio egoísmo, han vivido de fe y amor; han luchado duramente por mejorar su mundo, la han hecho más pura, más fuerte, más generosa; éstos son los felices. Quién lo creyera, porque han quebrado y hecho pedazos todas las reglas de la lógica humana: Han matado su vida para vivir. “El mundo espera el paso de los santos” –dijo un sabio, Pablo VI-, porque los demás arreglan, si es que arreglan, los problemas materiales: pan y circo; pero el hombre requiere de curación para su alma, doctores del alma que sepan manejar la medicina celestial: Los santos la tienen y la dan; dan y, con Dios, la paz íntima, el por qué de la vida y de todo el peregrinar humano; ofrecen fortaleza y amor. Ellos mismos, con su ejemplo, ofrecen un estímulo a superarse, a elevarse del barro para volar a las alturas.

    "Escuchadle". No escuchéis a los falsos profetas, no sigáis la voz del tentador que os presenta la felicidad en forma de drogas, sexo desenfrenado, borracheras, dinero, poder...

    "Escuchadle". En las bienaventuranzas, en la invitación a la conversión, en el amor a Dios y a los hombres, en la invitación a la santidad. “Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”. Hoy no queremos escuchar, no queremos obedecer a nadie: ni a Dios, ni a la Iglesia, ni al Papa; ni a los padres, ni aún a la autoridad civil. Se requiere cierta humildad para orar y obedecer. El hombre de hoy, tal vez, se está volviendo progresivamente más soberbio, más seguro de sí y, por eso, no quiere escuchar, Pero el Padre le sigue pidiendo que escuche a quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Porque el mismo hombre que no escucha a Dios, si escucha al Padre de la mentira, ese desobediente obedece a sus pasiones, a sus caprichos, hasta el punto de decir: “He aquí el esclavo del pecado, de los vicios. Hágase en mí según vuestros mandatos” Dios dice a los tres apóstoles:

    "Escuchadle". Se lo dice en buena forma. Tiempo habrá en que la dura claridad de sus palabras se convierta en encrucijada de salvación o condenación. “Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; pero el que no crea se condenará”. Mc.16,15-16

    Autor:  P.Mariano de Blas LC

      

    May 11

    El solo queria sexo!

     

       

                                                           ¡Él sólo quería sexo!

     Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.

    No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.

    Mientras duró el romance todo fue hermoso:
    Muchas palabras bonitas, muchos detalles hermosos, fiestas, paseos, regalos, amigos, etc. ¡La vida sonreía, y hasta parecía mostrarse de color de rosa!.

    ¿Cómo dudar del hombre de nuestros sueños,cuando todo va “aparentemente” bien y no hay nada que nos haga desconfiar?
    ¡Y menos si se está muy enamorada!

    La mujer enamorada se entrega en cuerpo, alma, sentimiento y razón, cuando no intuye los peligros que le acechan al entregarse tan completamente a su hombre, dejando vacío el tanque de reservas de su amor propio, su dignidad, su individualidad y su propia autoestima.

    Un gran porcentaje de mujeres en el mundo están atravesando esta situación de duelo y luto en su alma, realmente se sienten tristes, deprimidas, humilladas, denigradas, laceradas en las fibras más íntimas de todo su ser. No se atreven a darle la cara a nadie, se encierran, se limitan, se anulan, se apartan de la familia y de la sociedad  No quieren saber más nada de otro hombre, ni quieren tocar nunca más estos temas de abuso emocional, sexual, y por demás… ¡Abuso de confianza!

    Es tan grande la desesperación y la frustración de esas mujeres, que lamentablemente llegan al grado de no querer saber más nada del amor, pero… ¿Qué culpa tiene el pobre amor de todo esto? ¿Qué culpa puede tener el amor de que lo hayan utilizado como chivo expiatorio o trampolín para satisfacer instintos pasionales bien calculados?

    La mujer no puede intuir la doblez, ni la falsedad ni el engaño porque se ciega de amor y confianza… ¡Se entrega a lo… bruto!, se regala absolutamente a ese hombre que un día dijo amarla, ¿Pero también prometió respetarla? –Es seguro que no-

    Entonces, todos los errores tienen consecuencias, y no será difícil adivinar cuál será el resultado de la falta de prudencia (que por cierto no abunda mucho en nuestro mundo).

    La vida moderna exige cambios es cierto; pero no por ello la mujer tiene necesariamente que abaratarse por estar en sintonía con el último grito de la moda que es perder su virginidad a lo tonto con el primer “carabonita” que se le atraviese en el camino, se le entrega sin recato y sin medir consecuencias, para después lamentarse miserablemente de que la engañaron, la traicionaron y la botaron como si fuera “una cosa Por lo tanto, desde este punto vista, es comprensible que no sea toda la culpa del hombre, sino también de la mujer que no sabe darse su lugar, que no sabe darse a respetar ni a merecer, adjudicándose excusas y pretextos de que lo hizo por amor. ¿Entonces para qué crucificar tanto al pobre amor con tantos lamentos? Tengamos la valentía y la sinceridad para reconocer que nos equivocamos y que… ¡la hicimos!, y entendamos que no es posible estarle regalando el cuerpo el alma, el sentimiento y la razón a un hombre que sólo quiere sexo .

    Así que mis bellas; enamorarse no es malo por supuesto, lo triste y lamentable es cuando tus emociones se salen fuera de tu control y te conviertes en un objeto de propiedad ajena. Aprende a conocerte, a valorarte y a quererte más, y tu propio corazón te lo agradecerá.

    Hay una palabra muy interesante en 1ª Tesalonicenses 4:3-6 Primeramente san Pablo dice, " la voluntad de Dios es vuestra santificación: que nos apartéis de fornicación (relaciones sexuales fuera del matrimonio); que cada uno de nosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno se  agravie ni engañe a nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto…"
    La palabra "agravie" es el griego significa, "provocar el deseo sexual en otro que no pueda satisfacerse en santidad". Muchas señoritas no entienden como Dios hizo al varón, El se excita sexualmente por lo que ve, y por lo tanto, la muchacha debe tener mucho cuidado con la forma en que se viste y se arregla. NO estoy diciendo que ella tiene que vestirse como su abuelita del siglo pasado, pero si estoy diciendo que necesita vestirse en una manera modesta y femenina. Si se viste en una forma provocativa, posiblemente ella será culpable de prender en el muchacho un fuego que no se puede satisfacer en cantidad. Ella es tan culpable del pecado como el joven con pensamientos pecaminosos.

    Pregúntate, señorita "¿Deseo  yo provocar amor y respeto del sexo opuesto? Ó ¿quiero yo provocar lujuria?" Hay una gran diferencia. Si guardas tu sexualidad para el día de tu boda puedes beber hasta vaciar la copa del amor físico y agradar a Dios haciéndolo.

    DOS MITOS:

    Es un mito y una mentira del diablo que el varón necesita experimentar con el sexo antes del matrimonio y así no ser torpe o ignorante la noche de la boda. Esto es basura directamente del abismo.


    Otro mito popular es que es una falta de hombría no tener relaciones sexuales antes de, o aparte del matrimonio: Un verdadero hombre es aquel que tiene el carácter y valor de decir "No " al pecado.                                


     


     
    April 13

    María Nuestra Madre!

    Jesús, elevado en la Cruz, nos regaló una Madre para toda la eternidad. Juan, el Discípulo amado, nos representó a todos nosotros en ese momento y luego se llevó a María con él, para cuidarla por los años que restaron hasta su Asunción al Cielo.
    María se transformó así no sólo en tu Madre, sino también en la Madre de nuestra propia madre terrenal, de nuestro padre, hijos, de nuestros hermanos, amigos, enemigos, ¡de todos!.
    Una Madre perfecta, colocada por Dios en un sitial muchísimo más alto que el de cualquier otro fruto de la Creación. María es la mayor joya colocada en el alhajero de la Santísima Trinidad, la esperanza puesta en nosotros como punto máximo de la Creación. La criatura perfecta que se eleva sobre todas nuestras debilidades y tendencias mundanas. ¡Por eso es nuestra Madre!.
    La Reina del Cielo es también el punto de unión entre la Divinidad de Dios y nuestra herencia de realeza. Nuestro legado proviene del primer paraíso, cuando como hijos auténticos del Rey Creador poseíamos pleno derecho a reinar sobre el fruto de la creación, la cual nos obedecía. Perdido ese derecho por la culpa original, obtuvimos como Embajadora a una criatura como nosotros, elevada al sitial de ser la Madre del propio Hijo de Dios.
    ¡Y Dios la hace Reina del Cielo, y de la tierra también!. Allí se esconde el misterio de María como la nueva Arca que nos llevará nuevamente al Palacio, a adorar el Trono del Dios Trino. María es el punto de unión entre Dios y nosotros. Por eso Ella es Embajadora, Abogada, Intercesora, Mediadora. ¿Quién mejor que Ella para comprendernos y pedir por nuestras almas a Su Hijo, el Justo Juez?. María es la prueba del infinito amor de Dios por nosotros: Dios la coloca a Ella para defendernos, sabiendo que de este modo tendremos muchas más oportunidades de salvarnos, contando con la Abogada más amorosa y misericordiosa que pueda jamás haber existido. ¿Somos realmente conscientes del regalo que nos hace Dios al darnos una Madre como Ella, que además es nuestra defensora ante Su Trono?.
    Si tuvieras que elegir a alguien para que te defienda en una causa difícil, una causa en la que te va la vida. ¿A quien elegirías?.
    Dios ya ha hecho la elección por ti, y vaya si ha elegido bien: tu propia Madre es Reina y Abogada, Mediadora e Intercesora.
    ¿Qué le pedirías a Ella, entonces?.
    Reina del Cielo, sé mi guía, sé mi senda de llegada al Reino. Toca con tu suave mirada mi duro corazón, llena de esperanza mis días de oscuridad y permite que vea en ti el reflejo del fruto de tu vientre, Jesús. No dejes que Tus ojos se aparten de mi, y haz que los míos te busquen siempre a ti, ahora y en la hora de mi muerte.Jesús, elevado en la Cruz, nos regaló una Madre para toda la eternidad. Juan, el Discípulo amado, nos representó a todos nosotros en ese momento y luego se llevó a María con él, para cuidarla por los años que restaron hasta su Asunción al Cielo.
    María se transformó así no sólo en tu Madre, sino también en la Madre de nuestra propia madre terrenal, de nuestro padre, hijos, de nuestros hermanos, amigos, enemigos, ¡de todos!.
    Una Madre perfecta, colocada por Dios en un sitial muchísimo más alto que el de cualquier otro fruto de la Creación. María es la mayor joya colocada en el alhajero de la Santísima Trinidad, la esperanza puesta en nosotros como punto máximo de la Creación. La criatura perfecta que se eleva sobre todas nuestras debilidades y tendencias mundanas. ¡Por eso es nuestra Madre!.
    La Reina del Cielo es también el punto de unión entre la Divinidad de Dios y nuestra herencia de realeza. Nuestro legado proviene del primer paraíso, cuando como hijos auténticos del Rey Creador poseíamos pleno derecho a reinar sobre el fruto de la creación, la cual nos obedecía. Perdido ese derecho por la culpa original, obtuvimos como Embajadora a una criatura como nosotros, elevada al sitial de ser la Madre del propio Hijo de Dios.
    ¡Y Dios la hace Reina del Cielo, y de la tierra también!. Allí se esconde el misterio de María como la nueva Arca que nos llevará nuevamente al Palacio, a adorar el Trono del Dios Trino. María es el punto de unión entre Dios y nosotros. Por eso Ella es Embajadora, Abogada, Intercesora, Mediadora. ¿Quién mejor que Ella para comprendernos y pedir por nuestras almas a Su Hijo, el Justo Juez?. María es la prueba del infinito amor de Dios por nosotros: Dios la coloca a Ella para defendernos, sabiendo que de este modo tendremos muchas más oportunidades de salvarnos, contando con la Abogada más amorosa y misericordiosa que pueda jamás haber existido. ¿Somos realmente conscientes del regalo que nos hace Dios al darnos una Madre como Ella, que además es nuestra defensora ante Su Trono?.
    Si tuvieras que elegir a alguien para que te defienda en una causa difícil, una causa en la que te va la vida. ¿A quien elegirías?.
    Dios ya ha hecho la elección por ti, y vaya si ha elegido bien: tu propia Madre es Reina y Abogada, Mediadora e Intercesora.
    ¿Qué le pedirías a Ella, entonces?.
    Reina del Cielo, sé mi guía, sé mi senda de llegada al Reino. Toca con tu suave mirada mi duro corazón, llena de esperanza mis días de oscuridad y permite que vea en ti el reflejo del fruto de tu vientre, Jesús. No dejes que Tus ojos se aparten de mi, y haz que los míos te busquen siempre a ti, ahora y en la hora de mi muerte.

    Seguir adelante con Jesús!

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    Ayer se atisbaba, pero hoy se hace patente. Hay crisis, cisma, escisión, abandono, ruptura, fin del camino para muchos de los que, por curiosidad u otros motivos, se han ido acercando a Jesús. Eran discípulos a tiempo parcial. Discípulos de los buenos tiempos. Discípulos de las palabras bonitas, del pan fácil y de los milagros sorprendentes. Han oído muchas cosas interesantes, pero cuando empieza a ser preciso implicarse un poco más, dan media vuelta. Muchos conocen a los padres de Jesús, saben de dónde viene, y parece que eso les impide ver más allá.

    Desde luego, en esta semana hemos visto como ha ido reduciéndose el número de interlocutores. Al principio, la gente, luego, los judíos, después, los discípulos, y al final, los Doce. Desde luego, si a principios de semana, los seguidores de Jesús no hubieran cabido en un estadio de fútbol, hoy cabrían en un microbús. Así eran las cosas.

    Y así siguen siendo hoy. En la vida de todos los seguidores de Jesús, hay un momento en que se plantea un interrogante parecido al del Evangelio de hoy. ¿Continuamos adelante con Jesús a pesar de que sus palabras parecen duras, o damos media vuelta y le abandonamos?...

     A veces nos cansa ser buenos, nos aburre ser justos, nos hastía poner la otra mejilla, queremos ser como todos, nos asaltan las dudas y la incredulidad, nos cuesta sacar un rato para ir a misa o para rezar, escuchamos más las declaraciones de los famosos que las palabras de nuestros Obispos, en fin, no somos discípulos ejemplares. “Solo los santos o los tontos pueden vivir de esta manera, es imposible para mí”, pensamos.

    Entonces se nos acerca Jesús, nos mira a los ojos y nos pregunta: ¿También tú quieres dejarme y marcharte?... Es cuestión de pensar seriamente a quién o a qué queremos seguir, con qué criterios deseamos organizar nuestra vida. El que no esté buscando en la vida algo que le llene, que le dé sentido, que tire la primera piedra. Muchos de los que dejaron a Jesús buscaban llenar ese vacío con Él. Si tú tienes ganas de dar sentido a tu vida, si quieres dejar de sentirte insatisfecho, atrévete a decir, como Pedro: “Señor, ¿a dónde iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.” Puede que sea duro, pero después de la cruz, siempre viene la Resurrección. De esta manera, a pesar de las caídas, de los tropezones, podremos seguir hacia la Felicidad, por encima de felicidades o alegrías pasajeras. Confía en Él, y mantente firme en la opción realizada. No estás solo.


    Alejandro, CMF

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    April 11

    El desaliento.

     

      

     

    El Desaliento
     

    Cierta vez se corrió la voz que el diablo se retiraba de los negocios y vendía sus herramientas al mejor postor.

    En la noche de la venta, estaban todas las herramientas dispuestas en forma que llamaran la atención, y por cierto eran un lote siniestro: odio, celos, envidia, malicia, engaño... además de todos los implementos del mal. Pero un tanto apartado del resto, había un instrumento de forma inofensiva, muy gastado, como si hubiese sido usado muchísimas veces y cuyo precio, sin embargo, era el más alto de todos.

    Alguien le pregunto al diablo cual era el nombre de laherramienta "Desaliento" fue la respuesta.


    "¿Por qué su precio es tan alto?" le preguntaron. "Porque ese instrumento" -respondió el diablo- "me es más útil que cualquier otro; puedo entrar en la conciencia de un ser humano cuando todos los demás me fallan, y una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Esta muy gastado porque lo uso casi con todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, puedo abusar de él"…

    El precio de desaliento era tan, pero tan alto que aún sigue siendo propiedad del diablo…

    El desaliento es uno de los estados de ánimo contra el cuál es fortalecerse. Nos desalentamos con la situación económica, con nuestro trabajo, con nuestra familia, con la necesidad de cambio, con los grupos, con el engaño, con la mentira, con el desamor...

    Debemos mantenernos alertas contra el desaliento. Pero si hay un tropezón o una caída no hay que entregarse.

    Después de cada día se empieza otra vez desde un punto más alto!!


     

      

    March 22

    FELICES PASCUAS DE RESURRECCION!

     
     
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    CRISTO RESUCITÓ ¡ ALELUYA !!!...
     
     El Triunfo de la Vida

    Estamos en el centro del año litúrgico. Hoy es el día en que la vida de Jesús adquiere validez, el sello que garantiza que todo lo anterior ha sido auténtico, que no ha sido un sueño más, que Jesús no ha sido un loco soñador más de tantos que nos encontramos por los caminos de la vida.

    Su sueño ha sido refrendado por la acción del Padre, de su Abbá. Lo que empezó en Galilea, tal y como nos recuerda la lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, ha tenido su culminación en este momento inaferrable, que se escapa a nuestra comprensión, que es la Resurrección. Lo que había terminado mal, rematadamente mal, en la cruz, en la soledad de la muerte, se convierte en luz deslumbrante que nos deja casi sin capacidad de reacción.

    ¡Aleluya! ¡Aleluya!
    Hace años me contaron de un religioso que, en aquellos tiempos en que se hacía la oración de la mañana en común, los demás que estaban en la capilla, en un día como éste, no le oyeron durante los tres cuartos de hora que duraba la meditación más que repetir una y otra vez: “¡Aleluya! ¡Aleluya!”

    Era una forma de expresar la admiración ante el hecho inesperado, sorprendente, asombroso, difícil de encajar en nuestros esquemas de vida ordinaria, de la Resurrección de Jesús. Hoy sería la primera recomendación para este día: detenernos un tiempo en silencio, fuera de la eucaristía, lejos de los cantos y del bullicio de la fiesta, para contemplar y dejar que el misterio de la vida que triunfa sobre la muerte nos llegue a lo más dentro de nosotros.

    No se trata de sacar consecuencias morales, de pensar que entonces nos deberíamos comportar de otra manera o evitar aquellas acciones. No hay más que hacer memoria de Jesús, el de Galilea, el que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos, el que se enfrentó sin miedo a los poderosos y por eso terminó colgado en el madero. Hay que pasar por el misterio de la cruz recién celebrado para dejarnos caer en el abismo del misterio de la Resurrección. Y ahí, aguantar sin prisas.

    Es la vida que triunfa. Es el Padre que se manifiesta recreando, levantando, rehaciendo y todos los verbos que queramos poner parecidos. Es posible que al final, como el religioso aquel repitamos también nosotros como una jaculatoria, una y otra vez: “¡Aleluya! ¡Aleluya!”

    Un día para celebrar
    Hoy es un día, pues, para celebrar y festejar, para hacer fiesta con los hermanos. Dentro y fuera de la Iglesia. Que la celebración litúrgica no sea más que un momento de la fiesta porque el Espíritu da alas a los creyentes y les hace vivir en el espíritu de la resurrección no sólo el breve tiempo de la Eucaristía dominical sino todas las horas del día. Las de jarana y las de silencio. Porque es una alegría que brota de la fe en el Dios de la Vida. Porque tenemos la seguridad de que más allá de la muerte nos espera la vida de Dios.

    Hoy es día para vivir comunicando esperanza en que la muerte no podrá con la vida y que ésta siempre brotará de nuevo porque Dios está con nosotros, porque el Abbá de Jesús es nuestro Dios. Y punto. Ésta es la razón más profunda de nuestra fe y de nuestra esperanza.

    Por eso, somos capaces de amar y de entregarnos al servicio de los demás. Creemos en el Dios de la vida y eso nos hace ser cultivadores, guardianes, protectores de la vida y de la fraternidad. Hoy es día para salir al mundo y gritar con nuestro estilo de vida y con nuestra forma de comportarnos:  “¡Aleluya! ¡Aleluya!”

    Fernando Torres, cmf.
     
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    SRA. DE LOS DOLORES!

    MARIAALPIEDELACRUZ.gif picture by RosaSonrisa

    DOLOROSA

    ¡ Pobre Madre ! está llorando
    al pie del santo madero :
    el pueblo murmura fiero
    por la montaña girando.
    Yel ángel llora y se arredra,
    porque es tanta la aflicción
    de la Madre angelical,
    que llora el mismo puñal
    al romperle el corazón.

    Ella vió al Hijo nacer
    sus ensueños realizando,
    Ella le durmió cantando
    las endechas del placer.
    Y siempre del Hijo en pos,
    le siguió amante y serena,
    como sigue el alma buena
    la sombra santa de Dios.

    Hoy ¡ pobre Madre !...le mira
    sobre el Gólgota sangriento,
    dando suspiros al viento
    que en torno del árbol gira.
    Le mira triste , llorando
    por el pueblo su asesino,
    oye su acento divino:


    - ¡ Perdón , perdón ! murmurando.


    Ve sus sienes desgarradas
    por las espinas crueles,
    ve los clavos penetrando
    en sus manos veneradas...

    Y si oye de su ansia en pos
    del pueblo el acento fijo,
    ve que le matan al Hijo
    ¡ Por el crimen de ser Dios !.

    Pura y mística azucena
    del desierto de la vida,
    lámpara siempre encendida
    para templar nuestra pena...
    Yo vengo, Madre , a besar
    las estrellas de tu manto,
    vengo a regar con mi llanto
    los mármoles del altar.

    Todo es llanto y es dolor...
    adultos, niños y ancianos…
    ¡ Venid , venid ! de las manos
    a llorar al Redentor :
    ¡ Venid ante el que se inmola
    por colmar nuestra alegría ;
    venid a ver a Maria...
    Está sollozando y sola !.


    Y no deis al corazón
    hoy consuelo a su quebranto .
    ¡ Porque será vuestro llanto
    la segunda redención !.

    B. López Garcia.


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    March 21

    VIERNES SANTO

     

    via_crucis14.jpg Via Crucis picture by Cecill757

    Viernes Santo VÍA CRUCIS El Vía Crucis o Vía dolorosa es una de las más antiguas practicas que hay dentro de la religiosidad popular, en ella recordamos los dolores y sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia recomienda su ejercicio durante los viernes del tiempo de cuaresma, y sobre todo el Viernes Santo, día en que conmemoramos cuando Nuestro Señor recorre, abrazado de la cruz, el camino por el cual daría vida abundante y eterna a todos nosotros. El que solo o acompañado hiciere el Vía Crucis puede ganar: indulgencia plenaria cuantas veces lo hiciere; otra indulgencia plenaria si comulga el mismo día o dentro del mes en el que hubiera rezado el Vía Crucis. Los que por enfermedad u otra causa se ven impedidos de hacer el Vía Crucis en la forma ordinaria pueden ganar las indulgencias rezando veinte Padrenuestros, Avemarías y Glorias (uno por cada estación, cinco a las llagas de Cristo y uno por el Papa) y teniendo en la mano un Crucifijo bendecido para este intento. Los enfermos, que no pueden de manera ordinaria ni extraordinaria hacer el Vía Crucis, pueden ganar sus indulgencias si con un espíritu contrito besan o miran un crucifijo bendecido a este intento y rezan (si pueden) alguna oración jaculatoria a la Pasión de Cristo.

    Al principio, solo a los peregrinos de Tierra Santa les era dado hacer ese celebre recorrido, besar las huellas impresas en la tierra por donde Nuestro Señor pasó y sentir esas intimas emociones con el corazón; Hoy, gracias a la invención de los Vía Crucis, todos podemos realizarlo con gran provecho y consuelo nuestro.

    El Vía Crucis consiste en recorrer catorce estaciones (aunque en ultimas fechas algunos han implementado una decimoquinta estación ya que el verdadero mensaje cristiano no se centra en la muerte sino en la resurrección de Cristo) que representan, comúnmente, con imágenes el camino a la cruz, que va desde la salida del pretorio hasta la crucifixión. Durante el Vía Crucis podemos meditar a cerca de lo que representan las imágenes, o bien a cerca de la Pasión del Señor.

    VÍA CRUCIS

    Via Crucis, las 14 estaciones de la Cruz!

    Ante el árbol de la Cruz

    La Pasión de Cristo esté siempre grabada en nuestros corazones y derrame sobre nosotros su salvación. Morir en la cruz, fue el punto final de un Hombre que pasó la vida haciendo el bien. La acción litúrgica de hoy se centra exclusivamente en la Pasión y Muerte de Jesús. La fe y la devoción nos congregan para esta celebración, cuyos pasos fundamentales son: La Palabra, la oración de los fieles, la adoración de la cruz y la comunión. Subir al Calvario es sentir los brazos abiertos de Cristo reconciliando al mundo con el Padre.

    1. La Palabra de Dios

    Isaías escribe proféticamente un poema sobre la pasión de Jesús.El dolor del Siervo de Yahvé es un misterio que sobrecoge. él carga nuestros pecados y su abatimiento es causa de nuestra salvación. San Juan en su relato de la Pasión del Señor reafirma la visión profética de Isaías. Jesús muere en la cruz, destrozado, pero al mismo tiempo como el que es: Rey de verdad, de justicia y de amor. Cuando Jesús exhala su espíritu, la tierra siente que le alcanza su redención. "Cuando entregue su vida como expiación, verá !fu descendencia, prolongará sus años ". Por la muerte de Cristo oramos al Dios de la vida por todas las necesidades del mundo.

    2. La cruz centro del amor de Dios

    "Victoria tú reinarás; oh cruz, tú nos salvarás.". Tras la proclamación de la palabra adoramos la cruz. Cruz de muerte y de vida, cruz de maldiciones y de bendiciones sin fin, cruz de dolor y de esperanza, cruz velada y exaltada sobre el pueblo como signo de victoria definitiva de Dios. Ante esta cruz nos postramos con fe y con humildad. Por esta cruz resucitamos porque en ella ha sido crucificada y enterrada nuestra muerte. En fin, ella da vuelta a la página del pecado del hombre y revela el rostro de la vida y del amor de Dios. Y cantamos: "El Verbo en ti clavado, muriendo nos redimió; de ti, madero santo, nos viene la redención ".

    3. La comunión del cuerpo de Cristo

    Jesús ha muerto. No hay celebración de Eucaristía. Es la hora del duelo, de llorar con la Madre Dolorosa. El pueblo se acerca a comulgar del pan consagrado en la misa del Jueves Santo: misa de la Cena del Seño!: Comunión que, en definitiva, nos une a la muerte de Cristo y nos sumerge en su amor redentor: El pan que compartimos es la muerte del Señor entregado por nosotros. Pan de sacrificio y de redención. Pan ácimo de Pascua y signo del Cordero inmolado de Dios. Y ya desde ahora comenzamos a vivir la resurrección. El Señor por su santa cruz, nos abre el camino de la salvación.

    Para Meditar:

    • ¿Qué sentido tiene en tu vida la muerte de Cristo?
    • ¿La cruz es objeto de moda en tu pecho o camino de identificación con Jesús?
    • ¿Qué fuerza de salvación sientes en tu vida cuando comulgas el cuerpo del Señor?

     



    JUEVES SANTO

    jesus_lava_pies2.jpg Jesus lava pies picture by Cecill757

    El Salvador lava los pies a sus apóstoles

    Era la noche del jueves, «antes del día solemne de la Pascua. Sabia Jesús que había llegado su hora», que aquel era el día en que, al morir, «había de pasar de este mundo a su Padre, y aunque siempre había tenido mucho amor a los suyos, que estaban en este mundo, al final de su vida les dio mayores muestras de este amor». Una vez terminada la cena, Judas ya decidido a venderle, El, Hijo Único de Dios, lleno de ternura y amor hacia los suyos, se levanto de la mesa, se quito la túnica, se ciño una toalla, y echo agua en un labarillo, se arrodillo, y se dispuso a lavar los pies de sus discípulos (Jn 23).

    Al hacer esto, no solo dio un gran ejemplo de humildad, sino de amor. El amor nunca tiene en poco ningún trabajo por bajo que sea. Y esto hizo el Señor, «se humillo y tomo el aspecto de un siervo» (Filip 2, 7); y no tuvo asco, nada mas comer, de limpiar los pies sucios de los apóstoles Aquel que tuvo amor al lavar con su sangre nuestros pecados.
    Empezó por Pedro, al que solía dar el primer lugar como cabeza de los apóstoles. Es así como debe empezar la limpieza y reforma de las costumbres: por los que hacen cabeza. Pero Pedro, al ver una cosa tan nueva e insólita, se negó con su vehemencia acostumbra-da: «señor, tú lavarme a mi los pies?!». Esto es mas para pensar que para explicarlo, dice San Agustín: «Tú... a mi». ¿Quien es ese «Tu»; quien, ese «a mi»?

    El Señor insistió, pues aunque la negativa de Pe¬dro nacía sin duda de respeto hacia su Maestro, también era debida a ignorancia: no conocía los fines que pretendía el Señor, no se daba cuenta que quería expresar con aquello la necesidad de limpieza interior antes de recibir el Cuerpo y la Sangre que poco después les iba a dar. No es posible alcanzar la limpieza de las propias culpas si El mismo, no las lava con su propia Sangre. Todo esto quería enseñar el Salvador a Pedro, que no veía mas que lo de fuera; por eso Jesús respondió: «Lo que Yo hago no lo entiendes ahora». Tengo razones suficientes para hacerlo, si las supieras no intentarías impedírmelo; pero como ahora no las sabes, te opones; déjame ahora lavarte los pies como Yo quiero, que «a su tiempo lo entenderás».

    Pedro siguió negándose en su testarudez, quizá pensaba que la única razón que el Señor decía era por darles ejemplo de humildad, y el no podía consentir que se humillase a sus pies; de ahí que le respondiera enérgicamente: «No me lavaras los pies ni ahora ni a su tiempo ni nunca!».

    Ante la testarudez de Pedro, que no se quería dejar lavar los pies por Aquel que iba a lavar todos sus pecados, le contesto con la misma energía: «Si Yo no te lavo no tendrás parte de mi herencia!». No intentes, Pedro, impedir que quite los pecados a los hombres porque no lo puede hacer otro sino Yo, que «he venido al mundo a servir y no a ser servido, y a dar mi vida como rescate por todos los hombres» (Mt 20, 28); y no exageres tu cortesía y educación hasta el punto de hacerte daño a ti mismo porque, si no te lavo Yo, puedes despedirte de mi amistad, y serás para mi como quien no tiene nada que ver conmigo.

    Entonces se vio que la negativa de Pedro no nacía sino de respeto y de humildad: al entender lo mucho que le importaba dejarse lavar, se ofreció a que le lavase «no solo los pies, sino las manos también, y la cabeza». El Salvador le dijo: «E1 que se ha bañado no tiene necesidad de lavarse mas que los pies, que en todo lo demás esta ya limpio» (Jn 13, 10). Esto suele suceder, cuando uno sale del baño se ensucia un poco los pies, y se los tiene que volver a limpiar. Cuando uno esta limpio de pecados mortales, puede ser que se ensucie un poco con pecados veniales, y es conveniente que se lave, y es necesario que cada vez se purifique mas para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

    El Señor tenia clavada en el corazón la perdida de Judas, y no dejo escapar esta nueva ocasión; así que, para demostrarle su sentimiento, para moverle a que se arrepintiera, como de paso, añadió: «Vosotros estáis limpios, pero no todos». Porque como sabia quien le había de entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

    Luego, todos se dejaron lavar los pies, y ninguno se atrevió a poner la más mínima resistencia después de oír lo que el Señor había respondido a Pedro.

    Ya que el Salvador dijo que hiciésemos con nuestros hermanos lo que El había hecho con nosotros, debemos estar muy atentos a lo que El hizo para saber lo que debemos nosotros hacer.

    Textos: Juan el Apóstol

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    March 18

    CRISTO NOS AMA

     

     

    Cristo nos ama incluso cuando nos atrevemos a negarlo

    Fuente: Catholic.net
    Autor: P. Cipriano Sánchez LC

     



    El día de hoy vamos a ponernos el cristal de la caridad, y bajo esta óptica contemplaremos la Última Cena.

    ¿Qué es la caridad? Si alguien quisiese definir la caridad, podría escribir libros enteros. Si alguien quisiese definir la caridad, podría llenar bibliotecas, o simplemente tomar una fuente con agua y lavar los pies a sus discípulos durante la cena: “[...] cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego hecha agua en un lebrillo y se pone a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido”.

    La caridad es ser capaz de servir hasta que ya no haya nada más que uno pueda hacer; la caridad es servir hasta la último. “No hay amor más grande que aquél del que da la vida por quien ama”. Cristo, constantemente, va a unir su caridad con su muerte. Tanto es así, que la cruz va a ser la mayor expresión de caridad de Cristo.

    Nos impresiona cuando vemos a Cristo rebajarse como un esclavo a lavar los pies, quizá no nos impresiona tanto el hecho de que Cristo no solamente lava como esclavo los pies a sus discípulos, sino que muere esclavo en la cruz por sus discípulos. La caridad, la verificación, el amor, la muerte de Cristo están inseparablemente unidos. La caridad de Cristo es una caridad que se ofrece en la separación de aquellos que ama. “Hijos míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis y a donde yo voy vosotros no podéis venir”.

    El amor de Cristo es un amor totalmente desinteresado, no es un amor que se busque a sí mismo. El amor de Cristo no busca la propia felicidad sino la felicidad de aquellos que ama. Cristo incluso va a aceptar la separación de aquellos que ama por amor; pero, al mismo tiempo, como todo auténtico amor, el amor de Cristo va a buscar en todo momento compartir, y por eso Jesucristo les dice a sus discípulos: “Como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros”.

    Cristo busca encarnar su amor en los que ama. Cristo busca que aquellos que Él ama también amen como Él: “En esto conocerán que sois mis discípulos: en que os tengáis amor unos a otros como yo os he amado”. La caridad que no se transmite, la caridad que no se manifiesta, la caridad que no se encarna en aquellos que amamos no puede ser una caridad auténtica.

    No hay que olvidar que el Maestro se nos presenta como modelo de caridad, como dirá San Juan, “en la glorificación”, es decir, en la muerte, en el don absoluto de sí mismo por amor a los suyos. Éste es el don más grande que un hombre puede dar: el don de sí mismo. ¿Qué otra cosa podemos dar más que nosotros? Aun cuando hubiéramos terminado de dar mucho, todavía quedaríamos nosotros por darnos. ¿Qué más puede ofrecer un soldado a su señor, cuando ya lo ha dado todo? ¿Qué más puede ofrecer Cristo, cuando ya lo ha dado todo? ¿Qué más puedo ofrecer yo, como discípulo, cuando ya lo haya dado todo?

    La caridad de Cristo tiene, además, una muy especial característica. En el Evangelio de San Mateo se dice: “aquél que me negare delante de los hombres yo le negaré delante de mi Padre celestial”. Justamente en este contexto de caridad se introduce el misterio de la negación de Pedro. Sin embargo, Pedro no contaba con la última de las delicadezas de la caridad de Cristo. Dice el Evangelio: “Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde. Pedro le dice: ¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti. Le responde Jesús: ¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces.”

    La caridad ama aun cuando el amado nos niega. Así ama Cristo. Cristo no solamente ama cuando nosotros somos grandes apóstoles que entendemos perfectamente los planes del Señor sobre nosotros —¡qué fácil sería amar así!— Cristo ama incluso cuando nosotros nos atrevemos a negarlo. Y nos ama con un amor redentor, nos ama con un amor transformador, nos ama con un amor purificador, nos ama con un amor que es capaz de sacarnos del pozo donde nosotros podríamos vernos encerrados.

    El amor de Cristo no es un amor que arrasa; es un amor que reconstruye, cuando el alma se deja reconstruir. Es un amor que hace que aquél que lo ha negado pueda amarlo a Él, como Cristo lo ama. ¿Cómo nos ha amado Cristo? Hasta dar su vida por nosotros. ¿Cómo tenemos que amar nosotros a Cristo? Hasta dar nuestra vida por Él.

    San Juan va a unir la caridad con la obediencia y con el sacrificio en la obscuridad: “Si alguno ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él”.

    Cristo une caridad, obediencia y presencia de Dios. La esencia de toda santidad y de toda virtud cristiana está en la caridad. No hay presencia de Dios donde no hay caridad, no hay presencia de Dios donde no hay obediencia; y donde no hay obediencia, no hay caridad ni presencia de Dios; y donde no hay caridad no hay obediencia ni presencia de Dios.

    Tendríamos que darnos cuenta que esta especie de trinidad es el corazón del cristiano. Presencia de Dios es obediencia y es caridad. Quien diga que tiene a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. Y quien quiera obedecer, primero tiene que amar. Y quien regatea con el egoísmo, no obedece ni tiene a Dios en su corazón. La caridad se hace obediencia y se hace presencia. Si no es así, la obediencia es vacía y la presencia ausencia. Solamente cuando hay esta presencia, esta caridad y esta obediencia, el hombre posee luminosidad para poder guiar su vida en la autenticidad.

    “El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todo y os recordará todo cuanto os he dicho”. La presencia amorosa de Dios en nosotros es la garantía de la luminosidad interior. No puedes guiar tu vida si estás cegado por el egoísmo. No puedes guiar tu vida si en tu interior no existe luminosidad y la disposición de vivir en la obediencia. No puedes guiar tu vida si en tu interior no existe la verdadera presencia de Dios. La caridad, como obediencia que se hace presencia, es la clave que Jesús mismo nos deja.

    Después de hablar del amor, Cristo empieza hablando del Príncipe de este mundo. No hay que olvidar que la auténtica caridad se hace testimonio precisamente ante las persecuciones del Príncipe de este mundo. Y así como la luz expulsa la noche, y la obscuridad se ve alejada por la aurora, la caridad expulsa de nuestra vida al Príncipe de este mundo.

    ¿Quién no le tiene miedo al contagio del mundo del demonio y de la carne en su propia vida? ¿Alguien puede sentirse inmune a esto? ¿Alguien puede decir que tiene las manos limpias? Y, sin embargo, ¿cómo podemos resistir al Príncipe de este mundo? Sólo quien vive en la caridad tendrá la capacidad suficiente para desencadenarse una y otra vez del Príncipe de este mundo. Sólo el que tenga caridad como ley auténtica de su vida podrá estar liberándose de las ataduras que el Príncipe de este mundo le ponga a su corazón. Solamente quien no es capaz de vivir la caridad acabará por vivir con el demonio dentro del corazón.

    La caridad es el testimonio del cristiano. Ante las asechanzas del demonio, que muchas veces podrá buscar encimarse, apoderarse de la vida del hombre, más aún, que muchas veces hará fracasar las obras buenas del hombre, sólo la caridad continuará siendo la coraza con la cual el hombre vence, con la cual el hombre es capaz—a pesar de los errores, a pesar de los fallos propios o de los demás—, de volver a amar y de entregarse.

    No hay que tenerle miedo al demonio si en nosotros hay caridad, si en nosotros hay amor verdadero. No hay que tenerle miedo al demonio de las tentaciones y de las dificultades, en el seguimiento de Cristo, si en nosotros verdaderamente existe un corazón lleno de amor a Dios.

    Aun cuando el corazón pueda estar en la soledad, en el abandono, en la dificultad y en la prueba, tenemos que saber que la caridad de Cristo se convierte en paz en nuestra alma, consuelo de nuestra soledad. “Os dejo la paz; mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros.’ Si me amarais, os alegrarías[...]”.

    Éste es el rostro de la caridad que Cristo nos presenta. Una caridad que se ofrece, una caridad que se comparte, una caridad que se hace testimonio, una caridad que ama incluso en la negación del amor. Y al mismo tiempo, es una caridad que se convierte en presencia por la obediencia, es una caridad que no se contamina a pesar de las asechanzas del demonio o de la soledad en la que nosotros podamos vivir.

    Este amor —lo vemos en Cristo—, no es simplemente un bonito sentimiento interior. Este amor tiene obras que efectivamente manifiestan el amor, obras que realmente realizan el amor, obras que demuestran que estamos auténticamente entregados a Cristo. Porque si no prestamos más que a aquellos de quienes esperamos recibir, ¿qué mérito tendremos que no tengan también los pecadores? Si no saludamos más que a los que nos saludan, ¿en qué nos diferenciamos de los gentiles? Y si no amamos más que a los que nos aman, ¿qué hacemos que no hagan también los publicanos?

    También a nosotros se nos exige una caridad que se hace celo apostólico, como el mejor servicio hecho a los hombres. ¿Qué más les puedes dar a los hombres sino la presencia de Dios en sus corazones? No existe la caridad sin celo apostólico, no existe la caridad sin esfuerzo por conquistar a los hombres para Cristo. Y la podremos disfrazar de lo que queramos, pero sin celo apostólico que influya verdaderamente en las sociedades en las que vivimos, en los ambientes en los que nos movemos, no hay caridad. Sin un corazón que arda por sus hermanos los hombres, no hay caridad, porque Cristo, por amor a nosotros, busca introducir la presencia de Dios en nosotros. “En el que me ama moraremos”.

    ¿Realmente mi amor a los hombres es un amor que busca hacer que la presencia de Dios esté dentro de mis hermanos? ¿O es un amor platónico, o es un amor romántico? ¿O es un amor que arde, y porque arde quema, y porque quema transforma, y transforma en celo apostólico?

    Cuando revisemos la caridad, veamos el amor de Cristo por nosotros, veamos nuestro amor por Cristo, veamos nuestro corazón, y veamos si verdaderamente hay caridad que es obediencia y es presencia. Pero nunca olvidemos la tercera dimensión de la caridad: el celo apostólico.

    Recordemos que se nos va a exigir. “Tuve hambre y no me diste de comer; tuve sed y no me diste de beber; estuve desnudo y no me vestiste, en la cárcel, enfermo y no me fuiste a ver”. Si a ésos, Cristo los manda lejos de sí, lejos del amor, lejos de la vida eterna, ¿qué será de aquellos que le negaron a sus hermanos los hombres, por falta de caridad, la presencia de Dios en su corazón? ¿Qué será de aquellos que, llevados por la pereza o por la soledad, o por el Príncipe de este mundo, o por el orgullo, se permitieron el lujo de no llenar el corazón de sus hermanos los hombres con la presencia del Señor?

     

     



    March 12

    AMOR Y PERDON

     

    En tu vida, en la mía. Nos ofrece perdón y misericordia, esperanza y alegría. Nos invita a amar.

    La libertad humana es un don grande, muy grande. Tan grande que nos da algo de miedo. Tan grande que permite a Francisco de Asís el llegar a ser santo, y a Judas el traicionar al Maestro. Tan grande que Dios se detiene ante nuestra puerta, con respeto, cuando pide amor, cuando nos invita a la justicia, cuando nos enseña las bienaventuranzas, cuando nos recuerda los mandamientos.

    Desde la libertad se construye la historia humana. Si le dejamos, si damos un sí generoso, Dios entra. Empieza entonces a caminar a nuestro lado, nos abre a horizontes de esperanza, nos salva. Sobre todo, nos enseña a amar, a trabajar por un mundo sin pecado, liberado de egoísmos y de injusticias. Pero sólo si le dejamos

    Hubo un sí grande, sublime, único, que marcó la historia humana, que encendió esperanzas, que permitió que la Vida se hiciese Camino y Verdad para los hombres. Un ángel, de parte de Dios, pidió permiso a una Joven nazarena. Dios esperaba, sin amenazas, sin temblores, sin gritos, una respuesta. María, la doncella, abrió su corazón antes de abrir sus labios. Dijo, simplemente, humildemente, “hágase”, fiat. 

    Ese “hágase” de la Virgen hizo que el mundo diese un vuelco. Los hombres, sin saberlo, comenzaron a vivir con un Dios humano. La Redención se hizo carne, llanto, pasos y palabra. La oveja perdida fue encontrada. El publicano y la prostituta encontraron a Alguien que les tendía una mano de consuelo. El enfermo, el ciego, el sordo, el mudo, tocaron el milagro.

    Todo fue posible gracias a un sí libre, gracias a la Virgen nazarena. En su libertad, en su corazón, pronunció el “sí” más grande de la historia humana. En su sencillez, en su pobreza, permitió que el mundo tuviese el cielo muy a la mano. En su generosidad, en su grandeza, empezó a ser “bendita entre las mujeres”.

    Jesús, desde ese instante, puede ser nuestro. Gracias a Ella, a la Virgen, a María. Puede ser nuestro… si aprendemos a dar un sí, a decir “hágase”. En la libertad, porque nadie nos obliga. Con amor, con confianza, con anhelos de justicia y de paz. Como lo hizo Ella, Virgen humilde, hermana nuestra, judía universal, Mujer que ha llegado a ser Madre de todos.

    Dios, cada día, vuelve a pedir permiso para entrar. En tu vida, en la mía, en la de cada historia humana. Nos ofrece perdón y misericordia, esperanza y alegría. Nos invita a amar. Basta repetir, sencillamente, humildemente, atrevidamente, las mismas palabras de María: “He aquí una simple esclava del Señor. Que se haga en mí lo que Dios quiera…”.