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May 28
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Levántese y siga adelante
Heme consumido a fuerza de gemir; Todas
las noches inundo mi lecho, Riego mi cama con
mis lágrimas...Apartaos de mi, todos los
los hacedores de iniquidad; Porque
El Señor ha oído la voz de mi llanto.
Salmo 6:6,8
Aún antes de estar completamente des-
piertos, El Diablo está buscando engañarnos
y está listo para sembrar pensamientos de derrota y confusión
en nuestras mentes. Quiere que estemos sin esperanza,
sin fe y con una actitud negativa. Definitivamente no
quiere que seamos positivos al levantarnos. Quiere
que manteganos una mala actitud, que seamos
egoístas y nos centremos en nosotros mismos, llenos
de odio, amargura, resentimiento, duda, increduli-
dad y temor; que estemos enojados con todos.
Pero gracias a Dios que a través de Cristo Jesús
hemos sido redimidos de todos esos patrones nega-
tivos. Podemos resistir al diablo y confiar en el
poder de Dios para vivir victoriosamente hoy..

| May 27
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CREELE A DIOS ¿Te has puesto a pensar en dónde y cómo estarías si no le hubieras creído a Dios? Creo que la mayoría, sino todos, coincidimos con el pensamiento, hecho canción, que dice: “Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado, dónde estaría hoy si no me hubieses perdonado, sería como…” y aquí es donde cada uno de nosotros imagina cómo hubiera sido nuestra realidad. Sin embargo, gracias a Dios, creímos, confiamos en aquel que nos dio la vida eterna. De igual manera, no sólo necesitamos creerle a Dios (y confiar en él) para nuestra redención eterna, sino en cada vivencia de nuestro andar en fe. Mucha gente hoy en día, tiene el concepto de que Dios es tan santo, tan aborrecedor del pecado, que no puede tener gracia y misericordia; o viceversa, que siendo un Dios de amor, que es lleno de gracia y bondad no se enojará tanto y que pasará por alto el pecado. Nuestra mente no puede racionalizar el hecho de que Dios es santo, celoso, aborrecedor del pecado, y que es lleno de gracia y misericordia, que es amor. El no poder racionalizar esta verdad no nos permite muchas veces creerle a Dios a cabalidad. Pero así como debemos creerle a Dios cuando nos dice que él no puede ser burlado y que todo lo que sembremos vamos a cosechar (Gálatas 6:7-8), de igual manera necesitamos creerle cuando nos dice que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9) y que así como está lejos el oriente del occidente así alejó nuestras transgresiones. (Salmo 103:12) Quizás no podamos entenderle, pero sí podemos creerle. Todos necesitamos creerle a Dios. No importa en que punto de tu caminar te encuentres, en qué medida hacia la estatura de Cristo estés, todos necesitamos creerle a Dios. Cuando él te diga: Ven a mí, yo te haré descansar…. ¡Créele! Aborrezco la lengua mentirosa….. ¡Créele! No temas, yo estoy contigo, siempre te ayudaré.....¡Créele!
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| | | | May 16

Pienso que muchas veces nos preocupamos demasiado por vivir el futuro, pensando en lo que tenemos que hacer mañana, el mes próximo y aún peor, estamos preocupados por lo que vamos a realizar en los próximos años. No estoy diciendo que no planifiquemos semanal, mensual, y anualmente nuestros proyectos a realizar, eso está muy bien. Lo que quiero dejar claro es que no podemos estar preocupados y perdiendo la calma, la paz interior, y afectando a los nuestros por nuestras preocupaciones injustificadas. Al igual que yo, creo que has escuchado ese dicho popular que dice: "Cada día trae sus propios problemas" que, más que un dicho popular, es el mismo Señor quien lo dice en su palabra. Jesús es aún más especifico cuando nos dice en su Divina Palabra y con gran sabiduría: "Por eso les digo: No anden preocupados pensando qué van a comer para seguir viviendo o con qué ropa se van a vestir. ¿No es más la vida que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Miren como las aves del cielo no siembran, ni cosechan, ni guardan en bodegas, y el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que las aves? (Mateo 6:25-26). Cada día trae sus propios problemas, sus propios trabajos, sus propias luchas. Algunas son grandes y persistentes; otras son menores mas bien molestias; algunas son previsibles, otras totalmente inesperadas. De una cosa podemos estar seguros, siempre habrá pruebas y problemas. De esto puedes estar bien seguro, no lo dudes. Pero recordemos lo que nos dice el Señor: "Vengan a mí los que se sientan cargados y agobiados, porque yo los aliviaré" (Mateo 11:28).
A veces, uno cree que puede resolver sus problemas sin ayuda de nadie, y ni siquiera se le ocurre pedirle auxilio a Jesús; en otras ocasiones, simplemente queremos que el Señor haga desaparecer toda dificultad. Pero el secreto para que nuestros problemas se conviertan en oportunidades es encomendarse a Cristo y pedirle que El esté con nosotros en medio de las tribulaciones, dificultades y problemas. No es hacer una oración pidiendo que el problema desparezca lo que nos hará experimentar el poder de la gracia de Dios, es someternos a su santa voluntad y permitirle que obre en nosotros para su mayor honra y gloria; es abandonarnos en sus manos como El lo hizo: "Padre me abandono en tus manos has conmigo como quieras". Ríndete a los pies de Jesús y El hará contigo lo mejor que te convenga, puedes estar segura/o que nada malo quiere para ti. Y no olvidemos lo que nos dice San Juan Evangelista en su evangelio: "Yo soy la Vid y ustedes los ramas. Si alguien permanece en mí y yo en él, produce mucho fruto: pero sin mí no pueden hacer nada" (Juan 15:5).
medida que dejas ir y dejas a Dios actuar, recuerda siempre que la presencia moradora de Dios en ti es tu fuente constante de esperanza y amor. Las afirmaciones siguientes de La Palabra Diaria te ayudarán a enfocar tu atención. Repítelas en silencio o en voz alta y siente que la paz de Dios te envuelve:
- Dios es la fuente de bien ilimitado que me bendice continuamente.
- Soy flexible al permitir que el plan de Dios surja y se desenvuelva.
- Dejo ir y permito que mi fe en Dios me guíe.
- Con una oración fervorosa y callada, dejo ir y permito que Dios sane mis relaciones personales.
- Dejo ir y dejo a Dios actuar, sabiendo que la fuente de todo bien está a cargo.
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Vieron el cielo por un rato y querían quedarse
Meditaciones del mes de Mayo, Cuarto Misterio de Luz - la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor...
Les hizo ver el cielo por un rato. Querían quedarse allí para siempre, pero no era aún el momento. En el cielo querremos quedarnos para siempre, y será verdad, y será posible.
Los condenados querrán ir al cielo por un rato al menos, y no irán ni siquiera por un rato. ¡Qué mal se está aquí! Pero allí se quedarán eternamente, en el lugar donde no se ama y donde la infelicidad ha puesto su morada eterna. ¡Qué bien se está aquí! Cuando uno dice eso es porque lo siente.
Aquellos tres apóstoles se decían a sí mismos y nos decían a nosotros: ¡Qué bien se está en el cielo! Todos los santos han tenido una experiencia semejante a la del Tabor, es decir, han gustado anticipadamente el cielo. Y todos han dicho lo mismo: ¡Qué bien se está aquí...!San Pablo: “Tengo por seguro que...” Santa Teresa; “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero”. San Ignacio de Loyola: “¡Qué miserable me parece la tierra cuando contemplo el cielo!” La aparición sirvió para fortalecerles en el momento de la prueba. En los momentos de dificultad y de dolor conviene recordar los momentos de luz. Las dificultades y problemas duran sólo esta vida, la felicidad del cielo nunca termina. Todos necesitamos esta motivación, este ángel de luz que nos sostenga en medio del dolor. Jesús quiso necesitarlo o simplemente lo necesitó en el supremo dolor, cuando sudaba sangre en Getsemaní. Quiso tener en la hora de su muerte a María como un nuevo ángel que le ofrecía su amor y su presencia para resistir hasta el final. Con cuanto mayor razón necesitamos nosotros la presencia de ese ángel.
Dios se ha adelantado a dárnoslo en María Santísima, el mismo ángel que a Él le consoló como nadie en este mundo. Cuando uno experimenta a Dios tan intensamente, lo demás desaparece. Se quiere únicamente ser de Dios. Ser de Dios felizmente y para siempre. ¡Quién pudiera decirlo, sentirlo y que fuera verdad!: Soy de Dios, pertenencia suya, nada mío, todo de Él, esclavo, siervo, hijo, consagrado.
Los santos lo saben, lo empezaron a saber desde este mundo, desde que se despojaron de sus ricas ropas y se vistieron el sayal del siervo. “Mi Dios y mi todo”, es una frase que decían en un suspiro de amor. Todos los santos han subido al Tabor desde este mundo, y antes de subir al Calvario. “Este es mi Hijo amado; escuchadle”. ¡Con qué amor diría el Padre estas palabras! Con parecido amor dice de los buenos hijos: “Éstos son mis hijos predilectos”: Los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Sed santos.
Todos los caminos se han recorrido en busca de lo mismo: la felicidad; y de todos han vuelto sin respuesta muchos, muchísimos hombres; sólo los santos nos han dicho algo diferente: “no me arrepiento”. Luego, ¿han hallado lo que otros no? Tal parece. Son felices. Y, ¿por qué?. Porque han servido al mejor Señor que los ha convertido en reyes; porque han salido de su cueva a mejorar el mundo; han amado a su prójimo, han dejado atrás su sucio egoísmo, han vivido de fe y amor; han luchado duramente por mejorar su mundo, la han hecho más pura, más fuerte, más generosa; éstos son los felices. Quién lo creyera, porque han quebrado y hecho pedazos todas las reglas de la lógica humana: Han matado su vida para vivir. “El mundo espera el paso de los santos” –dijo un sabio, Pablo VI-, porque los demás arreglan, si es que arreglan, los problemas materiales: pan y circo; pero el hombre requiere de curación para su alma, doctores del alma que sepan manejar la medicina celestial: Los santos la tienen y la dan; dan y, con Dios, la paz íntima, el por qué de la vida y de todo el peregrinar humano; ofrecen fortaleza y amor. Ellos mismos, con su ejemplo, ofrecen un estímulo a superarse, a elevarse del barro para volar a las alturas.
"Escuchadle". No escuchéis a los falsos profetas, no sigáis la voz del tentador que os presenta la felicidad en forma de drogas, sexo desenfrenado, borracheras, dinero, poder...
"Escuchadle". En las bienaventuranzas, en la invitación a la conversión, en el amor a Dios y a los hombres, en la invitación a la santidad. “Hoy, si escucháis su voz, no endurezcáis el corazón”. Hoy no queremos escuchar, no queremos obedecer a nadie: ni a Dios, ni a la Iglesia, ni al Papa; ni a los padres, ni aún a la autoridad civil. Se requiere cierta humildad para orar y obedecer. El hombre de hoy, tal vez, se está volviendo progresivamente más soberbio, más seguro de sí y, por eso, no quiere escuchar, Pero el Padre le sigue pidiendo que escuche a quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Porque el mismo hombre que no escucha a Dios, si escucha al Padre de la mentira, ese desobediente obedece a sus pasiones, a sus caprichos, hasta el punto de decir: “He aquí el esclavo del pecado, de los vicios. Hágase en mí según vuestros mandatos” Dios dice a los tres apóstoles:
"Escuchadle". Se lo dice en buena forma. Tiempo habrá en que la dura claridad de sus palabras se convierta en encrucijada de salvación o condenación. “Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; pero el que no crea se condenará”. Mc.16,15-16
Autor: P.Mariano de Blas LC
| | | | | May 11
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¡Él sólo quería sexo!
Es un tanto difícil amigas queridas, comprender, entender, asimilar y poder olvidar esos supuestos “amores” que dejan marcada en la mujer una profunda huella de vergüenza, impotencia, tristeza, melancolía, abandono, desamparo y soledad en su vida.
No son pocas las mujeres que viven enclaustradas y estancadas en esos grandes dolores y decepciones que han echado raíces muy profundas en el alma.
Mientras duró el romance todo fue hermoso: Muchas palabras bonitas, muchos detalles hermosos, fiestas, paseos, regalos, amigos, etc. ¡La vida sonreía, y hasta parecía mostrarse de color de rosa!.
¿Cómo dudar del hombre de nuestros sueños,cuando todo va “aparentemente” bien y no hay nada que nos haga desconfiar? ¡Y menos si se está muy enamorada!
La mujer enamorada se entrega en cuerpo, alma, sentimiento y razón, cuando no intuye los peligros que le acechan al entregarse tan completamente a su hombre, dejando vacío el tanque de reservas de su amor propio, su dignidad, su individualidad y su propia autoestima.
Un gran porcentaje de mujeres en el mundo están atravesando esta situación de duelo y luto en su alma, realmente se sienten tristes, deprimidas, humilladas, denigradas, laceradas en las fibras más íntimas de todo su ser. No se atreven a darle la cara a nadie, se encierran, se limitan, se anulan, se apartan de la familia y de la sociedad No quieren saber más nada de otro hombre, ni quieren tocar nunca más estos temas de abuso emocional, sexual, y por demás… ¡Abuso de confianza!
Es tan grande la desesperación y la frustración de esas mujeres, que lamentablemente llegan al grado de no querer saber más nada del amor, pero… ¿Qué culpa tiene el pobre amor de todo esto? ¿Qué culpa puede tener el amor de que lo hayan utilizado como chivo expiatorio o trampolín para satisfacer instintos pasionales bien calculados?
La mujer no puede intuir la doblez, ni la falsedad ni el engaño porque se ciega de amor y confianza… ¡Se entrega a lo… bruto!, se regala absolutamente a ese hombre que un día dijo amarla, ¿Pero también prometió respetarla? –Es seguro que no-
Entonces, todos los errores tienen consecuencias, y no será difícil adivinar cuál será el resultado de la falta de prudencia (que por cierto no abunda mucho en nuestro mundo).
La vida moderna exige cambios es cierto; pero no por ello la mujer tiene necesariamente que abaratarse por estar en sintonía con el último grito de la moda que es perder su virginidad a lo tonto con el primer “carabonita” que se le atraviese en el camino, se le entrega sin recato y sin medir consecuencias, para después lamentarse miserablemente de que la engañaron, la traicionaron y la botaron como si fuera “una cosa Por lo tanto, desde este punto vista, es comprensible que no sea toda la culpa del hombre, sino también de la mujer que no sabe darse su lugar, que no sabe darse a respetar ni a merecer, adjudicándose excusas y pretextos de que lo hizo por amor. ¿Entonces para qué crucificar tanto al pobre amor con tantos lamentos? Tengamos la valentía y la sinceridad para reconocer que nos equivocamos y que… ¡la hicimos!, y entendamos que no es posible estarle regalando el cuerpo el alma, el sentimiento y la razón a un hombre que sólo quiere sexo .
Así que mis bellas; enamorarse no es malo por supuesto, lo triste y lamentable es cuando tus emociones se salen fuera de tu control y te conviertes en un objeto de propiedad ajena. Aprende a conocerte, a valorarte y a quererte más, y tu propio corazón te lo agradecerá.
Hay una palabra muy interesante en 1ª Tesalonicenses 4:3-6 Primeramente san Pablo dice, " la voluntad de Dios es vuestra santificación: que nos apartéis de fornicación (relaciones sexuales fuera del matrimonio); que cada uno de nosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno se agravie ni engañe a nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto…" La palabra "agravie" es el griego significa, "provocar el deseo sexual en otro que no pueda satisfacerse en santidad". Muchas señoritas no entienden como Dios hizo al varón, El se excita sexualmente por lo que ve, y por lo tanto, la muchacha debe tener mucho cuidado con la forma en que se viste y se arregla. NO estoy diciendo que ella tiene que vestirse como su abuelita del siglo pasado, pero si estoy diciendo que necesita vestirse en una manera modesta y femenina. Si se viste en una forma provocativa, posiblemente ella será culpable de prender en el muchacho un fuego que no se puede satisfacer en cantidad. Ella es tan culpable del pecado como el joven con pensamientos pecaminosos.
Pregúntate, señorita "¿Deseo yo provocar amor y respeto del sexo opuesto? Ó ¿quiero yo provocar lujuria?" Hay una gran diferencia. Si guardas tu sexualidad para el día de tu boda puedes beber hasta vaciar la copa del amor físico y agradar a Dios haciéndolo.
DOS MITOS:
Es un mito y una mentira del diablo que el varón necesita experimentar con el sexo antes del matrimonio y así no ser torpe o ignorante la noche de la boda. Esto es basura directamente del abismo.
Otro mito popular es que es una falta de hombría no tener relaciones sexuales antes de, o aparte del matrimonio: Un verdadero hombre es aquel que tiene el carácter y valor de decir "No " al pecado.
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